Mira que año de mierda este.
Arranca como termina el anterior. Estancado trabajando como contratista en un empleo que no me satisface, inseguridad laboral aunada a un salario mediocre. Es decir, tengo un diploma que dice en letras grandotas "Estudiante distinguido con mencion de honor a la excelencia académica". Y es que SOY un ingeniero excelente (modestia aparte). ¿No merecía algo mas que trato (y sueldo) de cuasi-estudiante en práctica? ¿Y después de tres años?
Por lo visto lo único que merecía era que no renovaran mi contrato, porque no lo hicieron. Para principios de marzo me quedé sin trabajo, y con pocos ahorros en la cuenta, y una de las primeras cosas que me pasa es que mi computador explota. Lindo regalo de cumpleaños, y mira que año de mierda. Sin embargo mi empresa me dice (como siempre), mira, que no te preocupes, que ya sale alguito, ya sale alguito.
Ya sale alguito fue que me salió una oportunidad en otra buena empresa, y la rechazé por estar esperando ese alguito, y al final (por supuesto, idiota, nunca aprendes) no salió nada. Y dos meses sin trabajo, dos meses y medio, y la plata se va, se va, se va, y sigo buscando y no aparece nada decente.
Luego mi novia es trasladada a Bogotá y le dan un sueldo que no puedo revelar aquí en este blog porque van y la secuestran. Y un día como quién no quiere la cosa me dice mirándome con sus preciosos ojotes color chocolate "es que me preocupas tú, ¿no te incomoda no tener trabajo y que a mi me promuevan?". Y yo le digo "no, amor, me hace feliz que tengas éxito", y la academia de artes cinematográficas estalla en aplausos y me da un Oscar. Claro que me incomoda, no soy de cartón, soy un profesional empezando, al que acaban de dejar en la calle, y zaz, a ti viene y te contrata fijo una multinacional y te lleva a Bogotá. ¿Que esperabas? ¡Mira que año de mierda!
Al fin me salió algo en una ridícula empresilla de garaje en la que me tocaba ser todero y ganando, palabras mas palabras menos, lo de los buses; pero con treinta mil pesos en la cuenta de ahorros y cinco mil en el bolsillo, ¿a quién le importa que hasta la persona que te entrevista ponga mala cara cuando le preguntas cómo es el ambiente laboral?. Pues a mí. A mí me importa. Pero lo necesitaba. Había quedado con mi novia en que todo era temporal, que trataría de ahorrar para luego irme a probar suerte en Bogotá. Pero en el fondo sabía que no lo lograría. Mi salarío iba a ser muy poco, terminaría tan estancado y frustrado como al principio, solo que en una empresa peor y con un salario peor. Renegué de la vida, peleé con la Providencia y un día, en uno de mis conversaciones con Ella, se me dio por preguntarle ¿es que acaso NO MEREZCO algo mejor?
La Providencia rara vez responde pero esa noche puedo asegurar sentí un nosequé, un "traquilo" que vino de quién sabe dónde. Si aprieto no ahorco, y cuando ahorco, no estrangulo.
Tan poca plata tenía que para sacarme unas fotos, hacerme los exámenes médicos de ingreso, y cortarme el pelo, me tocó hacer algo que no hacía desde los tiempos de Universidad. Pedir plata diversificada, es decir, pedir a mi mamá, a mi papá, a mis abuelos, etcétera. Y ese día todos debían estar sufriendo de un ataque de magnanimidad porque no se ni cómo, salí en la mañana con cinco mil pesos y a medio dia descubrí que tenía noventa mil en el bolsillo. Además, ese día mi papá me regaló un celular. También ese día, deprimido pensando en mi triste destino como todero en la empresita de garaje, se me dió por comprar un tiquete de baloto (cosa que por creencias personales no había hecho antes mas de dos veces). 3 30 37 38 39 40 fue el número automático que me salió, y mira que número de mierda, cuatro consecutivos, y puros treses. Me resigné y me fui a cine con la poca plata que me quedaba. Haciendo fila me encontré un billete de cinco mil tirado en el piso, y se lo regalé a una amiga. No pregunten por qué. Ni yo sé.
Baloto cayó 3 30 37 38 39 43. Y que mierda de año, que mierda, que me sale un número con exceso de treses, y no me gano 35 mil millones porque me hizo falta un tres mas. Uno solito. Otro tres. Y casi que podía oir a la Providencia riendose de mi infortunio, y diciéndome, pero que mas dá, deja de fijarte en minucias, no te ganaste 35 mil, pero te ganaste 16. ¿No te ibas a Bogotá?
Que año de mierda.
Lo primero que hice al día siguiente, día que debía firmar contrato en la asquerosa empresita de garaje, fue ir a cobrar Baloto, y que dia de mierda, preciso se dañan las terminales de Baloto en el banco y me tienen todo el dia en ascuas esperando mi cheque. Por cosas de la vida, cuando al fin me lo dan, se me ocurre decir "siempre he querido una cuenta Bancolombia, pero me dicen que necesito cartas laborales, certificado judicial, carta de aprobacion de la DEA..." y la señorita, muy amable ella, procede a deshacerse en elogios y decir "nononononono señor, ni mas faltaba, venga, venga y le abrimos su cuenta, si quiere venga, no haga fila, solo déjeme sacar una fotocopia de su cheque y de su tiquete de baloto y con eso basta" (y juro por la Providencia que lo que estoy diciendo no es mentira). Y mira tú como baila la sociedad por uno que otro milloncito, que sociedad de mierda.
Terminando el dia me acerqué a la inmunda empresita de garaje a decirles que estaba muy agradecido por la excelentísima oportunidad brindada, pero que me había salido algo mejor en otra parte, que no era por dinero, ni mas faltaba, era porque era en Bogotá y así estaría cerca de mi novia; y pude sentir como la academia me dió una ovación de pie y un segundo Oscar. "La señora Nidia esta muy molesta, considera esto una falta de profesionalismo", me dijo la que sería mi futura jefa, y yo no pude sino pensar "digale a la señora Nidia que puede tomar su oferta, hacerla un rollito, y darse placer anal con ella".
Y entonces dije, bien, la Providencia me ha puesto claro el camino, me ha dado esta plata para que me vaya a Bogotá y pueda vivir un tiempo mientras consigo trabajo. Pero ay, cuanto ignoraba yo lo que se me venía encima. Ya tenía todo planeado, ya mi novia me esperaba en la nevera con los brazos abiertos en su batita transparente para que le diera calorcito, y hay que ver, hay que ver que año de mierda, que me llaman de mi empresa, de la que me habían echado en marzo, a decirme que me tenían una oportunidad laboral, que estaría fijo, el pago era casi el doble, que tendría derecho a una prepagada, a primas extralegales, y a otro montón de cosas. Y QUE MIERDA tener que llamar a mi novia y decirle, ¿sabes que nena? ya no me voy a vivir contigo, porque pues me salió trabajito, y me va a pagar una cantidad que no puedo escribir aquí porque vienen y me secuestran. ¡Mira que este sí ha sido un año de mierda!
Y así fueron pasando el resto de los meses de este año de mierda, trabajando, trabajando, aburriéndome de trabajar y de repente, al final, una sorpresa. Lo que menos esperaba, la cereza sobre el postre, conocerte a tí, y lo acepto, conocerte a tí. Y en días como hoy pienso, pucha, este año me quedé sin trabajo, perdí toda mi plata, casi pierdo las esperanzas, casi acepto un trabajo mediocre, luego casi me gano el baloto, luego pienso irme a Bogotá, luego me contratan fijo en una multinacional, pero que diablos, que todas esas son minucias, lo mas importante de mi helado fue la cereza, fue el haber vuelto a disfrutar los placeres simples, el haber recuperado mi pasión por el arte, el haberme redescubierto, el haber recordado que el mundo es un lugar lleno de gente interesante con la que vale la pena compartir, ya sean risas, ya sean margaritas, ya sean abrazos, ya sean besos, ya sean insultos, ya sean poemas, ya sean lagrimas, ya sean noches en un parque, ya sean ganas, ya sean gotas de lluvia, ya sean horas jugando un MMORPG, ya sea una canción de juan luis guerra, o letras, simplemente letras en un blog. Y sonará como si estuviera exagerando, pero nope. Lo mejor del año fueron ustedes.
¡Brindo por los años como este! Y aprovecho para desear a todo el que lee esto, un año tan mierda o aun mas mierda que el mío, que ha sido de lejos el mejor de los 24.
Te luciste, vida, y yo que tenía mis dudas...
GRACIAS.
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P.D: Me excuso si de alguna manera este post sonó fastidiosamente egocéntrico. No era la idea. He querido hacer una especie de elogio a este año desde hace ya rato y no encontré mejor manera.