Feliz día de los inocentes.
Con todo respeto a los que pensaron fugazmente en apoyarme por mi decisión de dedicar mi vida al Señor, debo confesar que no era cierto. No soy dado a hacer bromas el día de los inocentes, pero me tentó la idea de imaginarme a los que me leen regularmente entrando para encontrar un blog blanco con un mensaje dedicado al Señor.
Mi inocentada fue inspirada por esa horrible tendencia actual, ese extraño virus que está conviertiendo a muchos cantantes, escritores y actores, en fanáticos religiosos. Una de mis escritoras favoritas, Anne Rice (Entrevisa con el Vampiro, Violin), recientemente publicó un libro sobre la infancia de Cristo y dijo que jamás volvería a escribir algo que no tuviese que ver con el Señor (léase, no mas vampiros). Juan Luis Guerra, un señor poeta, un señor compositor, dejó de cantarle al amor apasionado (y que alguien me diga si escribir "cuando te beso te abres y cierras como alas de mariposa" no es apasionado) para empezar a escribir canciones de alabanza (siguen siendo musicalmente geniales, pero... por favor). Todavía me río cuando recuerdo a la imagen de Head, guitarrista de la banda Korn, sin camisa, tatuado de pies a cabeza, sumergiendose en las aguas de un río para ser bautizado porque "encontró a Cristo".
No soy ateo. Creo firmemente en la existencia de un dios, uno solo, al que usualmente me refiero como "La Providencia" simplemente porque me agrada ponerle un pronombre femenino como crítica a la inequidad de género en la iglesia católica. Tampoco tengo nada en contra de que cada quién crea firmemente en lo que le de la gana, siempre y cuando no se meta ni atente contra las creencias de los demás. La espiritualidad es personal, y si tu eres feliz creyendo en el mounstro de spaghetti volador, es asunto tuyo. Lo respeto.
Pero me fastidia la visión de embudo de esos que de un momento a otro renuevan la fé perdida y deciden dejar a un lado lo "mundano" para empezar a dedicarle todo su trabajo al "señor". Mucho mas si era gente con talento.
Y es que a ver... ¿"mundano"?. Mundano, según la definición estricta de los fanáticos, es todo aquello que tiene que ver con el mundo y no con el Señor. Como por ejemplo, escribir una oda al peto. Pero lo que me pone a dar vueltas la cabeza, lo que me intranquiliza, es creer que La Providencia nos puso en un mundo, para que luego le fastidiara que este mundo fuera la inspiración de nuestro arte. Me corrigen si me equivoco, pero los seres humanos vivimos en el mundo. Que levante la mano el que esté en el plano astral o en el limbo (tú... el de la mano levantada. Di no a las drogas).
Hace ya mucho que sentí que existía un dios y le acepté, y si lo hice fue porque me abrumó lo maravilloso de su obra. En últimas, podría decir que encontré a dios en lo mundano. En los besos. En la satisfacción que se siente después de comer. En reirse hasta que duela la barriga. En el cuerpo de mi novia apenas tapado por una sábana. En los secretos. En las lágrimas sinceras. Me considero amante del arte, y un día decidí que para mí dios era el mas grande artista. Y al inspirar nuestras obras en lo "mundano", lo único que hacemos los seres humanos es honrar a La Providencia tratando de imitar un poco su magnífico arte.
Mi inocentada fue inspirada por esa horrible tendencia actual, ese extraño virus que está conviertiendo a muchos cantantes, escritores y actores, en fanáticos religiosos. Una de mis escritoras favoritas, Anne Rice (Entrevisa con el Vampiro, Violin), recientemente publicó un libro sobre la infancia de Cristo y dijo que jamás volvería a escribir algo que no tuviese que ver con el Señor (léase, no mas vampiros). Juan Luis Guerra, un señor poeta, un señor compositor, dejó de cantarle al amor apasionado (y que alguien me diga si escribir "cuando te beso te abres y cierras como alas de mariposa" no es apasionado) para empezar a escribir canciones de alabanza (siguen siendo musicalmente geniales, pero... por favor). Todavía me río cuando recuerdo a la imagen de Head, guitarrista de la banda Korn, sin camisa, tatuado de pies a cabeza, sumergiendose en las aguas de un río para ser bautizado porque "encontró a Cristo".
No soy ateo. Creo firmemente en la existencia de un dios, uno solo, al que usualmente me refiero como "La Providencia" simplemente porque me agrada ponerle un pronombre femenino como crítica a la inequidad de género en la iglesia católica. Tampoco tengo nada en contra de que cada quién crea firmemente en lo que le de la gana, siempre y cuando no se meta ni atente contra las creencias de los demás. La espiritualidad es personal, y si tu eres feliz creyendo en el mounstro de spaghetti volador, es asunto tuyo. Lo respeto.
Pero me fastidia la visión de embudo de esos que de un momento a otro renuevan la fé perdida y deciden dejar a un lado lo "mundano" para empezar a dedicarle todo su trabajo al "señor". Mucho mas si era gente con talento.
Y es que a ver... ¿"mundano"?. Mundano, según la definición estricta de los fanáticos, es todo aquello que tiene que ver con el mundo y no con el Señor. Como por ejemplo, escribir una oda al peto. Pero lo que me pone a dar vueltas la cabeza, lo que me intranquiliza, es creer que La Providencia nos puso en un mundo, para que luego le fastidiara que este mundo fuera la inspiración de nuestro arte. Me corrigen si me equivoco, pero los seres humanos vivimos en el mundo. Que levante la mano el que esté en el plano astral o en el limbo (tú... el de la mano levantada. Di no a las drogas).
Hace ya mucho que sentí que existía un dios y le acepté, y si lo hice fue porque me abrumó lo maravilloso de su obra. En últimas, podría decir que encontré a dios en lo mundano. En los besos. En la satisfacción que se siente después de comer. En reirse hasta que duela la barriga. En el cuerpo de mi novia apenas tapado por una sábana. En los secretos. En las lágrimas sinceras. Me considero amante del arte, y un día decidí que para mí dios era el mas grande artista. Y al inspirar nuestras obras en lo "mundano", lo único que hacemos los seres humanos es honrar a La Providencia tratando de imitar un poco su magnífico arte.


5 Comments:
Sabia yo, cuando lei el post de la esperanza lo primero que pense fue: Hay carajo, llevaron a alberto a un centro de oracion y le lavaron el cerebro, pero luego me dije, nahhh, alberto ya esta echado a perder, el no tiene arreglo XD. Hombre, me agrada sobremanera encontrar a alguien con el pensamiento que tienes sobre esta cuestion de religion y encontrar a Dios y todo esto, principalmente porque este año ese ha sido de los debates mas fuertes que se han desarrollado en mi casa por la nueva religion de mi hermana, quien dice haber encontrado a Dios al fin.. porque su novio le mostro donde estaba.. no comments, ella deberia pasar por aqui a leer esto..
Sin ser mas, muy buena broma, porque el poema que yo inspire merece ser leido -.- asshole.
XD
Bien, de Dios no hablare, puede ser que se moleste, pero si existe deberias matarlo...
En cuanto a Anne Rice hay que decir que gracias a Dios no escribe mas de vampiros, sus ultimos libros son una verdadera porqueria, de hecho el ultimo decente es La Reina de los Condenados y eso, ni siquiera podria compararse a Entrevista con el Vampiro o Lestat.
Por cierto, fista en mi casa durante todo el 1o, llamame al 3135751966
Algo me decía que este post iba a atraer un comentario de Turín.
Y concuerdo con lo de Anne Rice. Los últimos libros, en especial el Blood Canticle, deberían venir con una advertencia que rece "leer este libro puede causar lepra cerebral". Pero con todo y eso no deja de parecerme catastrófico lo de su conversión al cristianismo. La prefiero mala pero libre. Igual su talento tiene, conservaba la esperanza de que algún día escribiera otro libro tan bueno como la entrevista.
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