martes, diciembre 26, 2006

...mentiras y video.

La pareja se besa apasionadamente mientras una musiquilla romanticona emerge lentamente del silencio. La ropa cae al piso y entonces aparece, la inevitable, insoportable cámara lenta. La tipa finge caras de placer y de vez en cuando se le sale una sonrisita putona; por su lado el tipo pone caras de estar molesto (a ver, que es un varón) y casi no lo enfocan. Toma obligada de las manos entrelazadas, seguida de la toma obligada de las piernas entrelazadas, y que se vean mas las de ella, que para eso gastamos tiempo cuadrando toda esta iluminación anaranjada. Si el director se siente lo suficientemente perverso (y el rating lo permite), añade como quien no quiere la cosa una toma de las nalgas del man (asi aseguramos al público femenino). Y para los hombres, por supuesto, una teta que se asoma tímidamente y a la que solo pueden ver los muy muy atentos que tengan vision 20/20 (¡que se le vea el pezon! ¡que se le vea, maldición, que es Scarlett Johansson!). Al final, varias tomas a toda velocidad de la pareja probando diferentes pocisiones; ea, que son los protagonisas, qué importa que una manada de mutantes esté por asesinarlos, siempre hay tiempo para hojear el kama-sutra en un polvacho hollywoodense.

Amo el cine por encima de muchas cosas. Lo amo en todas sus formas, ya sea cuando solo quiere cumplir el propósito de entretener, o cuando quiere dejar un mensaje, o cuando quiere transmitir un sentimiento, o cuando simplemente es el producto de una mente perturbada que quiere hacer algo diferente. No odio Hollywood, ni me gusta el cine independiente solo porque tengo un ridículo afán de demostrar al mundo que estoy por encima de las banalidades. Hay películas independientes que son una basura. Hay películas de hollywood que son magistrales. El punto es que amo el cine. Por encima de muchas cosas. Por encima de casi todas las cosas.

Pero odio el sexo hollywood. Una de las primeras cosas de las que me percaté cuando empecé a hacer de las mías (hace apenas 6 años, que tampoco es mucho), es cuan diferente es el sexo real del sexo que muestran en las películas. En el universo Hollywood el sexo es inmaculado, inodoro, incoloro e insípido. Nadie se desarregla, nadie suda, nadie se levanta a buscar papel higiénico, nadie se quita pelos de la boca, los cuerpos nunca se quedan pegados por el sudor para luego despegarse y hacer sonidos poco eróticos, nada huele a nada, nada sabe a nada, y todo es tan coreografiado, tan sutil, tan coordinado, tan monótono, que juro por la Providencia que si vuelvo a ver un misionero en el que se asome tímidamente una teta voy a tirarle un ladrillo a la pantalla. El sexo hollywood no tiene gracia. Es un pudin al que le sacaron el pudin y dejaron solo la crema.

El sexo real es la oportunidad mas grande que tiene un ser humano para dejar salir el animal interno y balancear en medida perfecta la razón y los instintos. Velas y Serrat, y eso es razón (en lo personal pongo Portishead, pero hay que seguir los estándares del romanticismo). Que se te dé por dejarle un mordizco en un muslo a tu pareja, instintos. Incienso y esposas, y eso es razón. Arañazos en la espalda, caricias profundas en el cabello, mordizcos, baba y sudor, y eso son instintos. Pero la gracia, el pudín, creo yo, es ese nosequé nosedónde nosecuándo que hace balance el balance. Cualquiera puede poner un par de velas, introducir algo cilíndrico en el orificio correspondiente, y la mierda, que eso no es sexo. El sexo es acerca de compartir y no de hacer, compartir detalles, compartir instantes, compartir momentos. ¿Como es que ningún director la pilla?

En una sola película he visto una escena de sexo que me dejó satisfecho. La película, regular; la escena, excelente. Me refiero al reciente remake de Miami Vice. En la escena en cuestión, el personaje de Jamie Foxx finge que tiene un ogasmo. Ella lo mira extrañada y con ojos de "no importa, esta bien", y luego él le dice "estoy bromeando". Ambos se rien y continúan, improvisando movimientos, actuando como dos personas genuinamente enamoradas que comparten un momento íntimo. Cualquiera puede mostrar la crema. Michael Mann logró mostrar el pudín.

Y es que así como un pudín no necesita la crema para ser pudín, el sexo no necesita de luces tenues para ser sexo. Ni de velas, ni de música suave, ni de la cámara lenta, ni de las 5 pocisiones del Kama-Sutra. En teoría bastaría con mostrar un genuino momento en el que, mientras dos animales se dejan llevar por el instinto, también se comparte algo.

Lo que sea.

Pero extrañamente, después de toda esta diatriba, creo que me alegra que pocos directores puedan hacerlo, y que en últimas, el sexo sea algo que solo los humanos podemos disfrutar en su máxima expresión, y que ni siquiera el cine, una de mis mas grandes pasiones, va a poder arrebatarnos.

2 Comments:

Blogger Nat said...

QUE RAYOS TE COMISTE HOY? El pudion de chocolate como que estaba adulterado XD

me encanto mucho lo del ladrillo je jeje y vaya que tienes razno con jopowood

12/27/2006 2:35 a. m.  
Blogger Dcasalins said...

jajaja, genial. A veces dejo de pasar pero siempre que vuelvo me encuentro con algo así de bakano.

12/27/2006 7:15 p. m.  

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