lunes, abril 02, 2007

Pilatos.

En estos días han llamado poderosamente mi atención varios graffittis en los que se compara a nuestro actual vicepresidente Francisco Santos, con ese personaje histórico tan controvertido, Poncio Pilatos. Y por el tono agresivo de los mensajes, supongo que al compararlo a Pilatos, estan queriendo decir que Pachito es un traidor, que se ha lavado las manos, etc.

No voy a hablar de lo fastidioso y pretencioso que me parece el que la rebelión se exprese volviendo la ciudad una porquería (psst, psst, sus mensajes se están viendo reducidos a sucio, les harían mas caso si no dañaran paredes). Tampoco voy a hablar de si Pachito merece o no que lo tilden de traidor; lo cierto es que siempre veo puntos válidos en ambas caras de la moneda, y no puedo sino terminar por asumir una posición de extrema neutra, lo que me hace tremendamente malo para opinar acerca de asuntos de política.

Voy a hablar de Poncio Pilatos.

Ayer precisamente en misa de domingo de ramos, escuché el evangelio en el que se habla de la participación de Pilatos en la eventual crucifixión de Jesús. Y el evangelio es claro. Pilatos en varias ocasiones intentó disuadir al pueblo, argumentando que Jesús no había hecho nada malo, que no veía razones para mandarlo a crucificar, que a lo mas podría mandarlo a azotar por causar alboroto, pero no mas. Pero el pueblo insistía. E insistía, e insistía. Y llegaron incluso a pedir que liberaran a un criminal, Barrabás, y que condenaran a Jesús en su lugar.

Ahora, yo me pongo en el lugar de Pilatos. A mi una horda enardecida me viene y me trae a un sujeto mugriento y que yo jamás he visto en la vida, y me pide que lo crucifique. Yo no se que ha hecho el man, pero se ve que es un man bien, que no mataría una mosca, y parece que el problema es solo que habla mas de la cuenta. Yo trato de disuadir a mi gente de que crucificarlo es exagerado, pero existe un consenso. El pueblo lo considera peligroso y lo quiere muerto. ¿Y quién soy yo para irme en contra de la voz del pueblo?

Así que, a pesar de no estar de acuerdo, Pilatos manda a crucificar a Jesús. ¿Por qué?. Pues porque Poncio Pilatos es un verdadero demócrata. Prima la voluntad del pueblo sobre su propia voluntad como individuo. Que gran gobernante, que magnífico gobernante, y sin embargo su nombre ha sido tristemente manchado porque ciertamente no era tan carismático como Jesús. Palabras mas, palabras menos, Pilatos es odiado porque no fue capaz de decirle a su pueblo "ustedes no valen verga como pueblo, y no les haré caso, salvaré a Jesús porque es un tipo bien, y me importa cinco lo que ustedes piensen".

Y yo me pregunto entonces, ¿no hubiera el man echado al traste el plan de Dios para salvar la humanidad si hubiera hecho eso?. Es decir, se SUPONE (y esto es crsitianismo ABC) que Jesus debía morir para salvar la humanidad. Es decir, que Pilatos, además de ser un estupendo demócrata, fue una pieza clave en el plan de Dios para la salvación de la humanidad. Una figura trágica, que tuvo en sus manos la responzabilidad de mandar a ejecutar a un hombre a quien no quería mandar a ejecutar, porque el pueblo se lo pedía a gritos y porque ADEMÁS, era parte del plan de Dios.

Pucha, a Poncio Pilatos deberían canonizarlo (creo que en ciertas ramas del cristianismo, de hecho es un santo). Y debería servir de ejemplo a muchos gobernantes de la actualidad, que en vez de escuchar la voz del pueblo, hacen los que se les pega la regalada gana.

Tres hurras por Pilatos, que bien que los merece. Y a ver si la rebelión empieza a comparar a Pachito con alguien que en realidad represente lo que ellos quieren.

2 Comments:

Anonymous Anónimo said...

Y Judas?

Que me dices de Judas?? Ese es otro que jugó un papel importantísimo en el cuento...

Sobre Pilatos, pues de acuerdo con sumercé... que más podía hacer el man? Además por esos tiempos el pueblo estaba que armaba una rebelión, y si Pilatos no les daba gusto se le crecía el enano.

4/03/2007 12:40 p. m.  
Blogger Icelus said...

Pues según el evangelio apócrifo de Judas (me reservo el si creo que es legítimo o toda una farsa), Jesús mismo encomendó a su discípulo la tarea de traicionarlo, y Judas la llevó a cabo a regañadientes y con un inmenso dolor. Que manera de voltear la arepa.

Pero ese es el rollo de ponerse a pensar que lo de Jesús era un mal necesario y que el lo sabía. Que los culpables son al mismo tiempo tan desgraciados como salvadores de la humanidad.

4/03/2007 1:43 p. m.  

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