Fuera de los chistes de que es un número grande, de que ya estoy viejo, de que es un cuarto de siglo, de que oficialmente ya no puedo decir que soy un pelao (ahora el término es "adulto joven"), siempre quise tener 25.
¿La razón?. El 25, además de ser mi numero favorito al cuadrado (5^2), contiene mi numero favorito. Ademas es una especie de punto medio perfecto, la mitad de 50 (50/2). El cinco progresa bacano, sus multiplos son o mitades o finales, es el número con el comportamiento matemático mas interesante desde el aburrido 1 al incómodo y caprichoso 9.
Quien me escuche dirá que soy un fanático de la matemática. Pero no. Lejos. No es la matemática lo que me agra del cinco. Es el arte. No se si a ustedes les pasa pero yo me hago imágenes de todo en la cabeza, de las palabras, de las ecuaciones, de los problemas de física, de la música, de la poesía, de los algoritmos computacionales... para mi todo se traduce a imágenes en un lienzo enorme, y me fastidia a lo que no le encuentro belleza artística ("Si no puedo dibujarlo, no puedo entenderlo", dijo alguna vez Einstein). Creo que todo lo que hago en la vida, desde acciones tan triviales como comer, hasta escribir, siguen un extraño concepto de arte que me vino de fábrica en la cabeza y que todavía no conozco del todo.
Y pues si, me gusta tener 25. Estoy en una ubicación artisticamente agradable de una linea recta subdividida, de la linea de mi vida. O algo así. Me siento cómodo. Además, siempre he pensado (desde niño), que a los 25 uno no es ni muy joven ni muy viejo, que es una edad perfecta para comenzar muchas cosas, y para dejarse de preocupar por otras. Sé que este será un buen año. Se que empezarán muchas cosas, se que la vida me sorprenderá, lo sé. Lo presiento.
Y SI, POR LAS MIL PUTAS ENANAS, ¡SON 25!. Nadie me quiere creer, algunos me han dicho que aparento mas, otros que aparento menos. Pero ni uno solo ha estado de acuerdo con el 25. QUE RAYOS! (tm)
Gracias Natsumina por aparecerte, por el abrazo y por el regalo, que me pegó justo en el ego y por ende, me agradó muchísimo (rayos, se ven tremendamente bien impresos, no sabía que mis dibujos eran asi de bacanos!). Aprovecho y te extiendo una invitación pública para ir a ver Bluff, que se que te gustará mucho (la vi y me acordé de tí).
Gracias Josh, aunque no tienes ni idea de la existencia de este blog, por regalarme una camisa que rulea en exceso, y que no solo rulea sino que trasciende a mi estilo, ya que jamás habría comprado algo de franjas rosadas. Pero hay que ver que rulea.
Gracias, Orquídea Salvaje, por honrarme con tu encantadora presencia, siempre agradable, siempre interesante, siempre enigmática, siempre diferente, y siempre cargada de comentarios de esos que lo ponen a uno a pensar, como que quieres "algo caliente" >_>
Gracias, Chris, por comparar el adorno de mi sala con un enorme dildo (un anal-plug), y por mantener la temperatura de las conversaciones por encima de los 40 grados centígrados.
Gracias, noname, por dejarme tan ebrio como quería (¡y sin guayabo!). Eres definitivamente el trago mas raro que existe, intomable solo, pasable con coca-cola, me pones calenturiento, no me das sueño, y no me das guayabo. Lástima que ya te estés acabando, y tan solo queden cuatroscientas cajas (o lo suficiente como para dos años mas). Lástima que nunca sabremos que trago eres.
Gracias, niña X, de quién no recuerdo el nombre (nada personal, soy patético con los nombres), por visitar una casa extraña, llena de personas desconocidas hablando de sexo y escuchando rock, y no salir huyendo despavorida.
Gracias, niña X 2, novia de Josh, por aguantar una hora a pesar del notorio amargue que parecía estar haciendote hervir el hígado.
Gracias, Providencia, por regalarme un dia extraño, interesante y diferente, y por haberme rodeado de mujeres. Y por haber creado el noname.
Y por último, gracias a tí, peque-chan, porque a pesar de que intentaste pero no pudiste darme un regalo que sabes que quería, me diste el regalo que quería. Me hiciste feliz.
Ahora si, nojoda, ¡a ver 300!