sábado, noviembre 18, 2006

Antojos y deseos.

Son tan diferentes los antojos y los deseos...

Una cosa es querer algo, y otra desearlo. Uno sabe por que quiere las cosas que quiere, porque se quiere con la cabeza, porque para querer se piensa primero. Quiero tal cosa porque me causa curiosidad, porque tenerlo me hará sentir bien, porque se ve bien, etc. Cuando se quiere algo siempre hay razones, aun cuando la razon es porque sí.

El deseo no sabe de razones. El deseo es animal, es crudo, se desea desde las partes mas primitivas del cuerpo. Puede que haya razones, pero las razones no importan. Lo único que importa es tener lo que se desea. El deseo, mas que dificil de controlar, puede terminar por controlarte. Y en serio que es divertido dejarse llevar por el deseo. Caer en tentaciones. Dejar de aguantar. Caer. Morir. Caer.

Confieso que empecé queriendo. Curiosidad. Te encuentras un postre solo en la mitad de una mesa que no se parece a nada que hayas visto, pero que tiene características de los postres que mas te gustan, y vas a querer comértelo. Mas si el postre tiene una etiqueta que dice "no tocar. propiedad privada".

Empecé queriendo. Luego fueron un par de cucharadas, el sabor dulce pero no empalagoso, la medida perfecta, el olor a canela y a noches de lluvia, la música de palabras que se dicen con los ojos, y de un momento a otro me descubrí deseando. Y es diferente querer a desear. Tan diferente. Una cosa es que te carcoma la curiosidad, y otra que te carcoman las ganas. La curiosidad mata gatos, pero las ganas, esas son capaces de matar lo que sea.

Hasta el sentido común.